A pesar de que diversas corrientes filosóficas tienen su propia explicación ante éste suceso, en una visión de conjunto, para la filosofía la muerte es un fenómeno biofisiológico que afecta a todo organismo viviente, el cual crece, madura, envejece, muere y se disuelve en los organismos que lo componían. Sin embargo, el ser humano es el único ser vivo que tiene conciencia de su propia muerte, y esa conciencia influye en su vida y transforma su existencia. El hombre entonces se convierte en una unidad sustancial cuerpo-alma.
Finalmente, para la religión, el hombre existe en relación de un Dios, "autor de su vida y señor de su destino". La muerte no es un hecho en si mismo, es un paso a un estado diferente al vital que se encuentra más allá de este mundo. Es el momento divisorio de las etapas radicales en que se divide la vida humana: la del tiempo y la de la eternidad.
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Referencias
Aguilar S.A. de ediciones, Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, volumen 7, España, 1975, pp. 274-280.
Ediciones RIALP, Gran Enciclopedia RIALP, tomo XVI, Madrid, 1989, pp. 395-410.
Espasa-Calpe, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, tomos X, XXXVII y LI, España, s/f, p. 294, 119-128 y 846 respectivamente.
Thomas, Louis-Vincent, Antropología de la muerte, México, Fondo de Cultura Económica, primera edición en español, 1983, 640 pp.
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